jueves, 18 de febrero de 2016

De San Valentín, soltería y Colectivia

Por fin se ha pasado San Valentín. Bueno, se pasó hace unos días. Lo que se acaba de pasar es lo peor, la resaca de San Valentín. Con ‘resaca’ me refiero a toda la parafernalia que envuelve la fecha de marras, es decir, las publicaciones de Facebook, Twitter y demás en las cuales las felices parejas nos hacen partícipes de su felicidad mostrando al mundo y a internete cómo pasaron tan señalada fecha. Gracias.

Y no, por mucho que me gustaría porque así lo pienso, no quiero escribir quejándome de que todo esto de San Valentín es un invento de los centros comerciales para hacer negocio con el amor. Sería demasiado tópico y típico.

Tampoco me gustaría tocar otro de los tópicos que se nos achacan a los solteros a la hora de opinar del 14 de febrero, eso de ‘pues si tanto os queréis tenéis otros 364 días al año para demostrároslo’. Joder, hay tantos tópicos.

Me gustaría reivindicar otras cosas. Reivindicar la soltería.

Ya basta de que los emparejados nos miréis con ternura, con lástima. Ya basta de que seamos los perritos abandonados de la sociedad, especialmente en febrero. Ya basta del ‘jo, y tú en San Valentín, ¿qué vas a hacer?’. Vivir, joder, vivir.

Me parece genial que paséis ese fin de semana yendo a sitios súper románticos, cenando en restaurantes italianos (que siempre vais a los mismos, cabrones) y follando como mandriles en celo. Bueno, eso último no, que estáis enamorados: haciendo el amor.

Pero coño, que el mundo no acaba ahí. El 14 de febrero también es un día tan cojonudo como cualquier otro para tirárselo en pijama viendo series en el ordenador, máxime este año, que caía en domingo. Es un día genial para quedar con otros amigos solteros y echar unas cervezas, nosotros que podemos.

Por último, quisiera destacar un último punto. Desde que me quedé soltero hay algo en concreto que me lo recuerda cada día. Que cada mañana cuando me levanto me hace ver que, eh, estás soltero y por ello mereces que me cebe contigo.

Y no es otra cosa que el correo electrónico diario de Colectivia con su boletín de ofertas.

  • Exclusivo menú en el Palacio de Genduláin (bonos de 2).
  • Masaje de una hora para dos.
  • Acceso a centro termolúdico  para dos.


Y, para rematar:

  • Escapada romántica: hotel, spa y visita a quesería para dos. Sorprende a tu pareja.


¿Por qué yo no puedo visitar una quesería? ¡Me encantas las queserías, diantres! También te prometo que para nadar en una piscina calentita y ponerme debajo de un chorro que me da gustico no necesito una novia. Y, ¿a quién no le parecen cómodas las camas de los hoteles? Es más, ¿para qué tienen tele si no es para que un soltero la vea? Además, seguro que el onanismo es más placentero en ese contexto.


En fin. Mediante estas líneas no solo reivindico la soltería, sino que quiero instar a COLECTIVIA.COM a que piense en nosotros, los solteros, y ponga a nuestra disposición bonos individuales. Un poquito de caridad cristiana, por favor os lo pido.




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