Antes que nada, buenas tardes a todos. ¿Qué tal? Y eso.
Como algunos sabréis y otros os enteraréis ahora, soy
finalista de tal certamen. Y de un tiempo a esta parte, se escucha comentarios
acerca de tal hecho, que hombre, me apetece comentar.
Mi hermana me apuntó, y tras bastante insistencia familiar,
decidí asistir “por ver qué pasaba”. Y oye, da la casualidad de que fui
elegido. En un primer momento lo recibí con sorpresa, por lo poco que me lo
esperaba, y con ciertos nervios, por ver lo poco o poquísimo que encajaba en
ese mundo. Pero con la perspectiva que da el tiempo (a los dos días), me dije, “¡Venga!
¡Una experiencia nueva!”.
Por lo que he dicho, el mundo de los certámenes de belleza y
la moda no es el mío, por lo que mi entorno lo recibió casi con tanta sorpresa
como yo mi elección. Sus reacciones os
las podéis imaginar: la familia contenta y los amigos a tocar las narices (con
mucho cariño).
Quedémonos con los amigos. Desde entonces, no paran las
bromas, que si modelo para aquí, que si guapo oficial para allá… Y yo
encantado. Soy de esas personas que creen que en esta vida hay que reírse de
todo y echarle jeta a todo lo que ocurre, y no voy a hacer una excepción con lo
que me pase a mí, por lo que sigo las bromas.
Hombre, pero no todo iba a ser de color de rosa. También te
llegan comentarios de gente (que posiblemente no supieran de la existencia de
tal certamen hasta ahora) a la cual le indigna de una manera increíble y
sobrenatural el hecho de que hayas sido escogido como finalista. Personas que
no pueden llegar a entender cómo alguien tan jodidamente feo como yo puede ser
representante de belleza de nada, y las cuales se indignan casi más que si
Rajoy les cobrara 300 euros por gramo de aire inhalado.
Soy de esas personas a las cuales lo que la gente opine
sobre él, hablando mal y pronto, se la pela mogollón. Es decir, soy consciente
de que es imposible que todo el mundo opine que soy un maravilloso finalista, y
respeto todas las opiniones. Pero francamente; me da igual. En este sentido,
solo hay dos opiniones que me interesan sobre mi imagen personal: la mía y la
de mi pareja. “Hola Irene. Tengo un blog. Jejejejeje”.
Me parece guay como hay gente que directamente opina: “Joder,
pues con lo feo que es, si ha sido elegido, si voy yo gano fijo”. Preséntate.
De verdad lo digo, preséntate. Yo mismo sé que no soy guapo. Y si yo mismo
dijera de mí mismo que soy jodidamente guapo, mal iría. No creo que con ese
egocentrismo se pueda llegar lejos en esta vida.
Pero chicos, ¿qué queréis que os diga? Es un tema tan
subjetivo que habrá tantas opiniones como personas. ¿Y qué culpa tengo yo de
que me hayan elegido? ¿Es lícito casi atacarme a mí por tal hecho? Si tenéis
algún problema, dirigíos a la dirección del certamen y explicarles las arcadas
que os da verme ahí. A poder ser con un justificante médico que razone punto
por punto todos y cada una de las lesiones gástricas producidas por efecto de
mi imagen.
Si seguís pensando que la culpa es mía. Os pido disculpas.
De corazón.
Y un poco eso…
Gracias a los dos o tres que os habréis leído esta chapa. ¡¡Eso sí que
lo digo de corazón!!
¡Prevenidos!

