Supongo que si alguien me pusiera ahora mismo una pistola en
la cabeza y me preguntara que cuánto llevamos de campaña electoral, mi
respuesta oscilaría entre dos años y cuarenta siglos. Tengo sólo 22 años, he
votado en escasas ocasiones, y ya han conseguido hartarme. Llevo dos semanas
aguantando que me envíen cartas cada día (y en ninguna me dicen te quiero), que aparezcan en el plasma
hasta cuando está apagado e incluso que invadan mi Twitter de propaganda,
propuestas y descalificaciones a los demás.
Dadas todas estas circunstancias, que como ser racional me
veo obligado a opinar y viendo que ninguno de ellos se toma la campaña en
serio, me sumo a su carro.
Me ha venido a la mente Oliver y Benji. Si, así soy yo, en
plena campaña electoral y con debates televisados a diario, pienso en Oliver y
Benji. En realidad es una serie que, pese a su peculiar forma de relatar
partidos y su enfoque meramente infanto-adolescente, permite realizar una serie
de paralelismos abrumadora. Y en esas estoy, en establecer una relación entre
la política española y esa gran serie. Que, a ver, muy normal no he sido nunca.
Espero sepáis comprenderme.
Allá va:
·
Mariano
Rajoy: En este paralelismo, el líder del Partido Popular encajaría en el
perfil de Mark Lenders. Todos (o casi
todos) coincidimos en una misma opinión sobre él: cae muy mal. Es mala persona,
y pasa por pisotear a sus rivales sin escrúpulos. Sin embargo, gana casi
siempre. Lo que Mariano consigue en las elecciones, Mark lo hace en la beca del
Toho, arrebatándosela a Oliver. Este paralelismo se acentuaría teniendo en
cuenta a su lacayo habitual, Danny Mellow,
que sería la versión anime de Soraya Sáenz de Santamaría.
·
Pedro
Sánchez: A mí, por lo menos, me encaja en el papel de Julian Ross. Ambos comparten el hecho de pertenecer a un equipo
grande, relevante, de cierta alcurnia, y son tenidos en cuenta antes de cada
torneo importante. ¿La pega? En el caso del malogrado Julian, un problema de
salud que hace imposible su progresión. En el de Pdr, una latente falta de
carisma y aptitud para un cargo como el de presidente. Se comen los mocos, los
pobres.
·
Albert
Rivera: Al igual que los Gemelos
Derrick, surgen de repente, de un equipo poco conocido. Tienen carisma, son
espectaculares y la gente flipa en colores viendo sus partidos (y mítines).
Aunque, a la hora de la verdad, te das cuenta de que su equipo lleva tiempo
compitiendo en categorías menores y nunca ha acabado de tener relevancia. Mucho
ruido y pocas nueces.
·
Pablo
Iglesias: El líder de Podemos sería el espejo ideal del protagonista, Oliver Atom. Ambos empiezan de la nada,
con un equipo muy pequeño. Recordaréis los más frikis el capítulo en el que Oli
llega al NewTeam, en el que sus compañeros no saben prácticamente ni qué es un
balón. Algo así hizo Pablo con Podemos, fundándolo desde abajo hasta alcanzar
relevancia en el panorama político. Posteriormente, ambos se reforzaron: Oliver
encontró a su Tom Baker, que en el caso de Iglesias fue Milhouse Iñigo
Errejón.
·
Alberto
Garzón: Este es, sin duda, el paralelismo que más claro tenía. Garzón es Philippe Callahan. Pertenecen a equipos
menores, equipo que salvo sorpresa mayúscula jamás optaran a ganar el Torneo
Juvenil de Osaka. Sus compañeros, aparte de ser poco conocidos, no aportan gran
cosa al colectivo. Pero eso sí, todo el mundo coincide en destacarles como
ejemplos del pundonor y la garra. No sienten dolor, aguantan los envites que
les llegan y, sobre todo, no se dejan fichar por los equipos grandes.
·
Andrés
Herzog: Dado que UPyD todavía tiene representación parlamentaria y no me
gustaría que este post fuera denunciado por la Junta Electoral, me veo en la
obligación de incluirle. No puede ser otro que el gran Bruce Harper. Es graciosete, simpático y no pinta demasiado, pero
por alguna razón, siempre está ahí. Recordemos que Bruce incluso llegaba a ser
un habitual en las convocatorias nacionales, así que conviene no descartar la
presencia de Herzog en el Congreso.
Y nada, eso es un poco todo lo que tenía que decir. Congratulémonos
del hecho de que solo son unos días los que quedan para que empiece la final,
aunque se nos vayan a hacer más largos que un partido en Oliver y Benji.
Esperemos que el gol no llegue por un penalti injusto.
Gracias por leer, HAMIJOS.











