lunes, 10 de junio de 2013

La Educación Infantil

¡Hola, hola! Hoy estoy especialmente jolgorioso, oye. A partir de hoy, con las notas entregadas, soy oficialmente educador infantil. Hace dos años empecé estos estudios, con un maravillosísimo grupo de compañeros, y hoy, todo este trayecto ha acabado.

Desde que inicias los estudios en educación infantil la gente te torpedea diciéndote que “Ohh… Es que es algo súper vocacional, yo no podría”. Y hasta que no llevas un tiempo en ellos, incluso hasta que no empiezas las prácticas, no te das cuenta de lo que supone eso de que es vocacional. Para mí, supone querer ante todo meterte en este mundo pese a las dificultades que eso supone. Dificultades como la brutal implicación emocional que surge, no sólo con los pequeños, sino con sus familias y entornos. Sólo llevo 450 horas “trabajadas”, pero voy siendo consciente de que este punto va a ser algo duro.

Ser educador infantil supone que unos padres te entregan durante alrededor de 7 horas diarias lo más preciado que tienen. Con la responsabilidad que eso conlleva. Supone, también, que eres junto con sus progenitores, el encargado directo del desarrollo global de esos niños (sí, no sólo cambiamos pañales). Casi nada, ¿eh?

Aun y todo, con todas las responsabilidades que conlleva el ser  educador infantil, dentro del ámbito educativo es el puesto peor pagado. ¿Por qué? Porque se entiende que es más complicado aleccionar a alumnos sentados en pupitres que el trabajo en las escuelas. El cual os puedo asegurar de primera mano que de fácil tiene poco. Aunque para ser sincero, (y ojo que va la ñoñada padre y madre del blog de hoy) se trata de un trabajo poco pagado económicamente, ya que un abrazo o una sonrisa de un niño recompensan cualquier jornada de trabajo por pesada que sea.

Y bueno. Esto es un poco por encima lo que quería comentar. De los cinco que vayáis a leer esto, los que no sepáis nada de la Educación Infantil, deciros que no es algo tan simple como puede parecer, sino que conlleva un trabajo tanto dentro como fuera de los centros muy duro. Y si alguien que lo lea está decidiendo sus estudios, animaros a meteros en este mundo, que es muy agradecido.


¡¡Gracias por leer, majos y majas!!


sábado, 11 de mayo de 2013

Los hombres y la Educación Infantil



Buenas tardes a todos y todas. ¿Qué tal? ¿Bien? Y eso.

Como ya sabréis (y si no los sabéis, os lo digo), me encuentro cursando el ciclo de Grado Superior de Educación Infantil. Unos estudios sobre los cuales a menudo oigo decir que “son de chicas”. Guay. Hablemos de ello.

¿Por qué la educación infantil se considera un ámbito femenino? Históricamente, el cuidado tanto del hogar como de los hijos de la unidad familiar correspondía, casi por decreto, a la mujer de la casa. Afortunadamente, esta concepción arcaica ha pasado a mejor vida actualmente, ya que tanto hombres como mujeres participan de manera activa en estas labores.

Y si en los hogares el hecho de educar a los pequeños era propio de la mujer de la casa, lo mismo ocurría en el ámbito profesional. Si regresamos 20 años en el tiempo, prácticamente la totalidad de los trabajadores de centros de infancia, escuelas infantiles, kindergartens... eran mujeres.

Otra razón viene dada por la educación que todos y cada uno de nosotros hemos recibido. Todo el entramado educativo de este país trata de segregarnos por sexos (toma frase lapidaria para empezar el alegato). ¿Por qué digo esto? Desde que nacemos, nos ofrecen unos juguetes y unos juegos adecuados a tu sexo. Si eres un niño te ofrecerán construcciones y cochecitos, y si eres niña, muñecas y cocinitas.

Podéis pensar que, hostia, son juguetes de cuando tienes tres años y no tienen ninguna consecuencia en el futuro. Falso.

A los hombres, con esas construcciones se nos impulsa a desarrollar más el hemisferio izquierdo del cerebro, la parte racional. Aquella parte encargada de la lógica y las matemáticas, con lo que se están sentando las bases para encaminarnos a estudios relacionados con ingenierías, que son aquellos mayoritariamente masculinos.

En el caso de las mujeres, en cambio, con esos juegos de cocinitas y muñecas, se busca un desarrollo mayor del hemisferio cerebral derecho, el cual controla la parte más emocional y sentimental. ¿A qué tipo de estudios dirige esta manera de educar? Efectivamente; a la educación infantil.

De todas formas, y gracias a los cambios que ha ido dando la sociedad, tanto hombres como mujeres elegimos estudios “no adecuados a nuestro sexo”, lo cual enriquece, desde mi punto de vista, la sociedad en general, ya que en todos y cada uno de los ámbitos se precisan ambos sexos.

Retomemos el tema, que me he ido un poco demasiado por las ramas. A lo que quería llegar es que los chicos que estamos metidos en este mundo no acabamos de ser comprendidos por la sociedad. Muchos de nosotros hemos escuchado aquello de “¿Educación Infantil? Si es de tías” o incluso alguna mirada atónita de padres que acuden a los centros donde hacemos prácticas cuando ven a un chico cambiándole los pañales a su pequeño. Sinceramente, no acabo de entender esa incredulidad. Prefiero no pensar que piensan de nosotros cuando nos miran como nos miran (algunos, no todos).

Y digo no todos porque también he recibido el apoyo de padres que afirman, con un precioso criterio, que “qué bien que haya chicos en las escuelas, ya era hora”.

En la actualidad, cada vez somos más los hombres que iniciamos estudios de Educación Infantil, y, esperemos, cada vez más los que nos incorporamos al mundo laboral en este sector. Y queremos ser cada vez más, por el bien de la educación en este país, y sobre todo, por el bien de la igualdad en sectores en los que nunca antes la ha habido.

Espero hayáis disfrutado con esta gran chapa.

Gracias por leerla.

martes, 30 de abril de 2013

Sobre el Certamen Rey&Reina de la Belleza de Navarra



Antes que nada, buenas tardes a todos. ¿Qué tal? Y eso.

Como algunos sabréis y otros os enteraréis ahora, soy finalista de tal certamen. Y de un tiempo a esta parte, se escucha comentarios acerca de tal hecho, que hombre, me apetece comentar.

Mi hermana me apuntó, y tras bastante insistencia familiar, decidí asistir “por ver qué pasaba”. Y oye, da la casualidad de que fui elegido. En un primer momento lo recibí con sorpresa, por lo poco que me lo esperaba, y con ciertos nervios, por ver lo poco o poquísimo que encajaba en ese mundo. Pero con la perspectiva que da el tiempo (a los dos días), me dije, “¡Venga! ¡Una experiencia nueva!”.

Por lo que he dicho, el mundo de los certámenes de belleza y la moda no es el mío, por lo que mi entorno lo recibió casi con tanta sorpresa como yo mi elección.  Sus reacciones os las podéis imaginar: la familia contenta y los amigos a tocar las narices (con mucho cariño).

Quedémonos con los amigos. Desde entonces, no paran las bromas, que si modelo para aquí, que si guapo oficial para allá… Y yo encantado. Soy de esas personas que creen que en esta vida hay que reírse de todo y echarle jeta a todo lo que ocurre, y no voy a hacer una excepción con lo que me pase a mí, por lo que sigo las bromas.

Hombre, pero no todo iba a ser de color de rosa. También te llegan comentarios de gente (que posiblemente no supieran de la existencia de tal certamen hasta ahora) a la cual le indigna de una manera increíble y sobrenatural el hecho de que hayas sido escogido como finalista. Personas que no pueden llegar a entender cómo alguien tan jodidamente feo como yo puede ser representante de belleza de nada, y las cuales se indignan casi más que si Rajoy les cobrara 300 euros por gramo de aire inhalado.

Soy de esas personas a las cuales lo que la gente opine sobre él, hablando mal y pronto, se la pela mogollón. Es decir, soy consciente de que es imposible que todo el mundo opine que soy un maravilloso finalista, y respeto todas las opiniones. Pero francamente; me da igual. En este sentido, solo hay dos opiniones que me interesan sobre mi imagen personal: la mía y la de mi pareja. “Hola Irene. Tengo un blog. Jejejejeje”.

Me parece guay como hay gente que directamente opina: “Joder, pues con lo feo que es, si ha sido elegido, si voy yo gano fijo”. Preséntate. De verdad lo digo, preséntate. Yo mismo sé que no soy guapo. Y si yo mismo dijera de mí mismo que soy jodidamente guapo, mal iría. No creo que con ese egocentrismo se pueda llegar lejos en esta vida.

Pero chicos, ¿qué queréis que os diga? Es un tema tan subjetivo que habrá tantas opiniones como personas. ¿Y qué culpa tengo yo de que me hayan elegido? ¿Es lícito casi atacarme a mí por tal hecho? Si tenéis algún problema, dirigíos a la dirección del certamen y explicarles las arcadas que os da verme ahí. A poder ser con un justificante médico que razone punto por punto todos y cada una de las lesiones gástricas producidas por efecto de mi imagen.

Si seguís pensando que la culpa es mía. Os pido disculpas. De corazón.

Y un poco eso…  Gracias a los dos o tres que os habréis leído esta chapa. ¡¡Eso sí que lo digo de corazón!!

¡Prevenidos!


domingo, 28 de abril de 2013

Presentasión

"Y entonces llegó ella,
tan blanca, tan pura,
tan doncella.
Nuestros ojos se encontraron, 
sin quererlo, sin buscarlo,
y de repente, se amaron"



Tranquilos, tranquilos. Esto ni pretende ni va a ser un blog mierder de poesía pseudoinventada. No voy a limitarme a leer libros de poesí
a de clásicos y reescribir lo que en su día ellos hicieron con el objetivo de vanagloriarme para los cinco que me lean. Sería demasiado fácil.

¿Qué pretendo entonces? No lo sé exactamente. Supongo que desahogarme. Tener un sitio en el que poder soltar lo que opine de algo.

¿A quién quiero llegar? Tampoco lo se. Supongo que esto será como gritar en un acantilado. Es decir, yo lo suelto y nadie lo escucha, pero francamente, me da igual.

¿Sobre qué hablaré? Sobre lo que me de la gana. Eso sí que lo se, oye. De vez en cuando veré algún tema sobre el que aportar mi mierda, y lo haré. Y si no lo hay, pues no. Así de sencillo.

¿Quién mató a JFK? Lee Harvey Oswald.


Así que un poco por encima, queda inaugurado mi blog.

¡Prevenidos!